lunes, 1 de octubre de 2012

Cibao le dio un sí a El Torito

El sábado, en ruta a la madrugada, El Torito les achacó a Dios y al público su proeza.“Hoy mi corazón duerme en paz porque ustedes los cibaeños lo hicieron descansar con su alegría. Dios hizo la obra, bendiciones”, dijo la noche que se gastó dos horas y 45 minutos en un largo y espléndido, creativo y gozado espectáculo huérfano de baches y rellenos.Héctor Acosta, el merenguero orgulloso de “Bonao City”, siguió al pie de la letra un guión con matices emotivos, orgullo patrio y música por un tubo y siete llaves.

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