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El cuadro estaba en los talleres de restauración del Museo del Prado de Madrid. Atribuyen la obra a un discípulo de Leonardo Da Vinci, que habría pintado el retrato en el taller del genio italiano, a la par que su maestro.La autoría de la obra se disputa entre dos de sus pupilos favoritos: Andrea Salai (que fue amante del maestro) y Francesco Melzi.De acuerdo a datos recogidos por la publicación The Art Newspaper, los expertos del museo estudiaron durante varios meses la obra. Además debieron limpiarla y quitarle un oscuro barniz que la cubría (puede verse en adjunto la imagen con el negro de fondo).De hecho, aún están siendo retirados los últimos repintes de la obra. El fondo negro del cuadro ha dejado paso a un paisaje que se aprecia con gran nitidez.
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